lunes, 19 de julio de 2010

TRAICION ~ Scott Westerfeld





TRAICION ~ Scott Westerfeld

Luego de terminar de al fin de leer Traición comprobé que una vez más me obsesione. Busque de de en Internet y me entere que el asunto no era nada mas ni nada menos que una nueva saga, y su próximo libro, ya a la venta en algunos países, se titula: Especiales. No se muy bien sí cuando llegara aquí a Chile, pero aun así no pude contener las ganas que tenia de escribir mas sobre esta interesante historia, adaptando un nuevo final que seguramente, si sabes de la saga, te gustara.


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Quizás era mejor así. Por un lado habia dicho la verdad, un peso menos sobre mis hombros, torturándome una y otra vez al volver a recordar el incrédulo rostro de David, siendo cómplice de sus confusiones, de su desilusión, aquella mirada que me dedicaba… como si se tratara de una extraña desconocida, una traidora.

No me conocía, le habia engañado, todo aquel tiempo le habia mentido.

Eran pocas las cosas que llevaba junto a mí, Shay aguardaba impaciente, era la única que sonreía junto a todo el grupo de imperfectos, quienes esperaban expectantes nuestra salida. Era mejor así, mas me convencía, ahora todos estaban al tanto que era una embustera y que el Humo habia desaparecido gracias a mi y mis tontos e inmaduros caprichos.

Por lo tanto, se los debía… ya no habia pie atrás, se lo debía a Shay, por arruinar su vida siendo perecía de por vida, se lo debía a Meddy y al jefe del Humo, se lo debía a Az, por morir al someterse a una cirugía contra su voluntad, resultando muerto. Se lo debía a Croy y al grupo de imperfectos que creyeron que dentro de Humo tendrían la paz y la tranquilidad sin necesidad de someterse a la cirugía que los transformaría en robots programados, y por ultimo… se lo debía mucho a más a David.

Observe hacia las altas colinas una vez mas, la esperanza de que regresara para poder ver su rostro imperfecto una vez mas cada vez se extinguía mas, convenciéndome a mi misma que ya era tarde para arrepentimientos, habia mentido, y mucho. No merecía tan solo una mirada de parte de el.

Con bolsa en mano cruce la destartalada habitación, encontrándome frente a todos aquellos rostros a los que me habia acostumbrado, que con seriedad examinaban mi aspecto de pies a cabezas. No tuve el valor para enfrentarlos.

Shay se acerco dando grandes saltos, ella ya estaba harta de permanecer como fugitiva aun que sea un día mas dentro de las Ruinas. Por un momento me pareció absurdo, antes de conocer a la Shay perfecta, ella idolatraba este lugar, en especial la montaña rusa, y ahora, con un rostro hermoso y una lesión en la cabeza, lo único que deseaba era marcharse.

-¿Preparada?

Antes de asentir me encontré con la fija mirada de Meddy, la madre de David, quien con lastima en sus ojos me ofreció una medrosa sonrisa que no duro mas de segundos, acercándose a mi para apoyarse en mis hombros. Sentí deseos de llorar. Era esto lo que habia estado esperando, lo que habia querido antes de involucrarme con el Humo, lo que habia soñado desde ya seis años; convertirme en perfecta. Pero aun así me sentía vacía, como una basura, una patética y estupida mentirosa que habia engañado a toda una población, entregándolos en bandeja a los cocodrilos.

Meddy volvió a sonreírme, conteniendo las lágrimas. Y entonces me prometí a mi misma cumplir mi misión, aquello lo haría por el padre de David ya muerto, por Shay quien con un rostro perfecto y una lesión en su cabeza parecía no comprender.

Regresaría.

Luego de tenderle la nota a Meddy, aquella que contenía mi juramento de acceder a tomar al antídoto sea cual sea mi voluntad luego de convertirme en perfecta, cerrando fuertemente mis parpados para emprender nuestro camino.

-Veo que esta todo listo para que cumplas tu sueño, ¿no es así?

Mis músculos se contuvieron al oír su voz tras mi espalda, quedándome en una pieza, atragantándome con el corazón en la garganta, habia vuelto después de todo.

-David, no hay tiempo…- dijo su madre.

Habia olvidado completamente los rostros ajenos expectantes, a los imperfectos quienes oían y entendían cada palabra, clavando la mirada en la tierra sin el valor suficiente para mirar a nadie a la cara, menos a David.

Entre madre e hijo intercambiaron grandes minutos de silencio y miradas claves que solo entre ellos en su lenguaje lograban compartir mientras el ambiente tenso que nos rodeaba se comportaba totalmente sigiloso y callado, a la espera de que la bomba dejase de hacer tic tac para espantar a todos en una estruendosa explosión.

Meddy asintió, comprendiendo que no podría, no podría volverme, no quería que nos dejasen solos, no quería hablarle, mirarle, oírle, no quería presenciar su mirada destrozada gracias a mí.

-Que sea solo unos minutos.- accedió, comprendiendo que la hora de dar la cara se aproximaba. Pero, ¿Qué cara, que moral?, no la tenia.

Su presencia cada vez se volvía mas presente, como si un calor efervescente desprendiera de sus poros, oyendo sus pasos entrar nuevamente al destartalado cuartucho de las ruinas oxidadas, alzando la mirada hasta Shay, quien con una silueta partida intentaba animarme a unos cuantos metros.

Resignada mis pies dieron media vuelta, siguiendo en silencio los pasos de David quien se detuvo luego de dar mas de treinta pasos. Ahora estábamos solos.

Quizás si callaba y si no le miraba aquel momento transcurriría mas rápido, pero me equivoque, los segundos crueles no avanzaban, oyendo a lo lejos los murmullos de los imperfectos especular, mordiendo mis labios hasta sentir dolor. Lo mejor hubiera sido partir con Shay apenas se dio la oportunidad, y así lograr evitar esta situación.

Sabia que tarde o temprano llegaría, que debería explicarle el por que de mis acciones, llorar por mi torpeza, pero ahora que buscaba las palabras exactas nos la encontraba. No estaba preparada. Alce la mirada hasta encontrarme con la frialdad de sus facciones fijas en mi, volviéndome vulnerable ante su furia, su enojo.

-Debes de sentirte orgullosa después de todo.-comenzó.- ¿te darán un medalla o algo así?

-David yo…- ¿yo que?, de nada servia pedir perdón a estas alturas, una disculpa no traería devuelta a la real Shay, no devolvería a los habitantes del Humo su hogar, no le devolvería a David su padre. Merecía su desprecio.

-Sabes… ¿sabes que es lo peor de todo?.- dijo, volviéndose hacia la colina en un tono reflexivo, como si estuviese solo.- Que yo creía en ti, creía que eras la mujer mas maravillosa que habia conocido,… una mujer única que lucho para hallar a su amiga con vida, una mujer que inteligente que comprendía los riesgos, lo que arriesgábamos, una mujer que nos apoyaba, que estaba con nosotros… conmigo.

Fueron miles de puñaladas, miles que dieron en mi pecho, en mis brazos, en mis piernas, dolor. Intentando en balde contener las lágrimas.

-Pero… me equivoque, ¿no es así?

-Lo siento…- susurre en un tono de voz apenas audible, débil, desesperado, un lo siento sin fuerzas.

-También yo.- respondió luego de unos segundos, encontrándome nuevamente con aquel hermoso rostro, que a pesar de su poca simetría para mi se habia convertido en perfecto. Le habia hecho daño, mucho daño, un dolor que no era digno de el.- Me mentiste.- continuo con una risa seca, carente de humor.- me mentiste y me hiciste creer que realmente éramos importantes para ti.

-Siempre has sido importante.- nuevamente el hilo de mi voz intento rebatir, rompiéndose en un dos por tres.

-Mientes.- corto tajante.- siempre lo has hecho.

Otra cuchillada, ocultando mi vergüenza entre mis hombros, recibiendo un silencio mortífero que comenzaba a dejarme sin aires. Ya todo se habia acabado, recordando aquel David hermoso cual susurraba palabras a mi oído y acariciaba mi mejilla, aquel David no era el mismo que estaba frente a mi, al contrario, era un David saturado de rencor y enojo, ira y odio.

Luego de que los minutos transcurrieran y sus hirientes palabras volvieron a callarse, di por finalizada nuestra conversación, observando su perfil cual me dedicaba desprecio y orgullo, guardando aquella imagen en mi memoria, seria la ultima vez que le vería como imperfecta, y aun así seguía pareciéndome hermoso.

Mi pies dieron media vuelta, dispuestos a continuar su paso hasta Circunstancias Especiales acompañada de Shay, pero este nuevamente me detuvo.

-¿Con que tu intención es volverte perfecta, eh?- me freno, oyendo su voz a mis espaldas.- ¿Qué nos asegura que volverás y no nos abandonaras por fiestas y perfectos por doquier?

Apreté mis puños, aborreciendo su desconfianza. Lo entendía, pero no lo compartía.

-Volveré.- le contradije esta vez en un tono mas alto, sintiendo el calor de mis mejillas subir a mi cabeza. Regresaría, regresaría por Shay, por David, por ellos.

-Supuestamente mi madre debe tragarse eso. Pero yo no estoy muy seguro.

Eran miles de palabras, miles de ideas y contradicciones que freían mi lengua, obligando a mi boca defenderse, volviéndome hasta el, envuelta en una ráfaga de enojo. ¿Acaso el no lo veía, no recordaba?, no habia activado el colgante apropósito, yo jamás quise esto, nunca, es mas, si no fuese por la doctora Cable, creo que ni si quiera hubiera conocido a David, pero eso estaba fuera de discusión.

-Nunca quise que descubrieran el Humo, David, nunca active el colgante, tu estabas junto a mi cuando me deshice de el.

-¿Y que me garantiza que no estas mintiéndome otra vez mas?

Quise escupirle millones de argumentos, pero preferí morder mi lengua y dar media vuelta, ya no quería continuar esta discusión, ya me sentía lo suficientemente basura como para que David viniera a refregármelo una y otra vez en la cara.

-Cree que lo quieras.- murmure entre dientes, pero este me freno bruscamente, tomándome por sorpresa, sosteniendo con brutalidad mis muñecas entre sus manos.

-Respóndeme.- advirtió tajante, mirándome a los ojos con seriedad.

Balbucee unos segundos, intimidad por aquel oscuro color de sus ojos, por un momento pensé en echarme a llorar en aquel mismo instante, pero mi orgullo me ayudo a sostenerme de pie.

-Estoy aquí.- comencé, esquivando sus fulminares ojos mientras que mi boca intentaba articular las palabras con claridad, pero me costaba tragar.- Estoy aquí, en las Ruinas Oxidadas, tuve… tuve un gran viaje, siguiendo las pistas de mi amiga, intentando seguir las indicaciones al pie de la letra.- tome aire, mirándole a la cara.- fue un trecho en el que me debatía que no era lo correcto, estaba traicionando a mi única amiga.- susurre con un hilo de voz, ya era tarde para contener las lagrimas.- Hasta que llegue al Humo. Aprendí de ellos, de su trabajo, de su esfuerzo, de sus carencias, conocí a sus habitantes, su forma de vida… te conocí a ti.- al decir aquello la voz se me quebró.- Y estoy aquí, luego de enfrentarnos a Circunstancias Especiales, estoy aquí luego de causar las destrucción de hogares y montar mentiras de las cuales nadie sabia la realidad. Quise salvarla, quise salvarle y disculparme por lo que habia hecho, quise, quise que me gritara, que me oidora.- llore, sin dejar de mirarle a los ojos.- Pero llegue tarde, quise enmendar mi error, quise salvar a tus padre… te lo debía, te lo debo.- corregí, cerrando mis parpados.- debes creer en mi, después de todo, debes hacerlo… por que ya no soy capaz de mentirte una vez mas.

Su silencio me contemplo expectante luego de que mi corazón sangrara aquellas palabras heridas y ciertas, sintiendo como poco a poco la presión de mi muñeca iba cediendo hasta desvanecerse, evaporarse, dejando caer su brazo, observando como su mirada perdida dejaba de atormentarme, enfocado sus pensamientos en algún punto muerto.

Pero debía de confiar en mi, y si aquellas palabras no le convencían, entonces ya no habia mas que hacer, el reloj corría en contra, y yo y Shay debíamos apresurarnos.

-¿Por qué?.- susurro, sin comprender la incertidumbre su rostro.

-Por que…- trague una vez mas, sin mirarle a la cara, dando un paso hacia atrás. Aquella seria la ultima vez que le vería, y ya no estaba dispuesta a ocultarle nada. Quien sabe como seria después de la cirugía, como seria después dejar la imperfección, transformándome en una nueva Tally.- Por que… por que creo que me enamore de ti.- susurre, encontrándome con sus ojos cuales ya no eran fríos, al contrario, estaban tristes, solos, sintiendo compasión con deseos de abrasarle, de besarle y perdonarme una vez mas, pero los cielos ya estaban amaneciendo, y yo y Shay debíamos de continuar.

Tomo mi mano con cuidado, acariciando mis dedos. Le sonreí con tristeza mientras otra lágrima caía por mis mejillas, alejando su piel de mis dedos. Shay me estaba esperando.

-Adiós David.- susurre, dándole la espalda dispuesta a acabar con todo lo que una imperfecta inmadura habia causado, una imperfecta deseando convertirse en perfecta. Una imperfecta que habia quedado atrás, por que ya no me sentía así, fea y débil como una niña, y si bien no habia pasado por la cirugía, me sentía madura sin ella, sin la necesidad de que nadie ni nada intervenga en mi cabeza. Ya no era la misma Tally que habia cruzado sola todo un trayecto con destino al Humo con miedo de ser descubierta y engañar a una de mis mejores amigas. Era una Tally que estaba dispuesta a afrentar las consecuencias de sus actos, ignorando la penetrante mirada de David a mis espaldas, estaba preparada.

-¿Lista?.- Shay pregunto al ver como mis pasos se acercaban, levantando la bolsa con mis cosas hasta mi hombro, junto con la aerotabla.
Si estaba preparada. Encontrándome con la cicatriz de mi mano derecha, aquella que lucia como una marca de nacimiento, dejando atrás todas las promesas y todo su significado, dejando atrás a Peris.

-Lista.


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